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¿ELIMINACIÓN DE VARICES SIN QUIRÓFANO? ¡CLARO QUE SÍ!

Las varices forman parte de las enfermedades más prevalentes en el mundo occidental. Prácticamente todas las mujeres y un porcentaje elevado de hombres padecen o han padecido a lo largo de su vida algún problema relacionado con la insuficiencia venosa, incluso sin ser conscientes de ello, dado que el dolor venoso puede confundirse con el de otras patologías.

La mayoría de los pacientes con enfermedad venosa aquejan sensación de pesadez en las piernas, dolor al final del día, cansancio, calambres, hormigueos, picor, piernas inquietas, inflamación en tobillos o dolor en esos cordones venosos que sobresalen en las piernas.

El tratamiento de esta patología engloba distintas terapias como son las medidas higiénicodietéticas (control del peso, evitar el sedentarismo, terapia postural…), la elastocompresión o medias de compresión, los fármacos flebotónicos y, antiguamente, la cirugía.

La cirugía tradicional (denominada «fleboextracción) consiste en realizar una herida quirúrgica para “desconectar” la vena que está dando el problema (generalmente las venas safenas interna y/o externa), de su desembocadura en una vena profunda. Después, mediante otra incisión más distal, se extrae la vena desconectada. Se trata de un método efectivo pero no exento de complicaciones, que requiere de anestesia, que conlleva cicatrices y que no permite una pronta reincorporación a la actividad normal.

Gracias a los avances tecnológicos y al uso generalizado del Eco-doppler, el tratamiento quirúrgico de las varices ha cambiado radicalmente en los últimos años. La cirugía convencional puede sustituirse en la mayoría de los casos por las nuevas técnicas endoluminales, esto es, excluyendo la vena dañada de la circulación desde el interior de la misma, de una manera mucho menos invasiva.

Nos referimos a:

· láser

· radiofrecuencia

· cianoacrilato (Venaseal)

Sistema Venaseal

Algunas de éstas pueden realizarse en consultorios, e incluso sin necesidad de anestesia general o regional, y con unos resultados comparables a los de la cirugía clásica.

Las ventajas de estas técnicas son numerosas, con un postoperatorio más llevadero, sin necesidad de ingreso ni de baja laboral en algunas de ellas.

En Instituto Genève estudiamos ecográficamente cada caso para ofrecer al paciente el tratamiento óptimo para su problema, y disponemos de técnicas endoluminales con cianoacrilato (Venaseal), sin necesidad de pasar por quirófano. La incorporación a la vida laboral es inmediata.

Además, ésta es la única técnica que puede hacerse durante el verano, que no precisa del uso de medias tras el procedimiento y que no necesita anestesia.

Si tienes alguna duda pide en cita con nosotros, en Instituto Genéve te atenderemos sin compromiso.

Dra. Silvia Maqueda Ara

Angióloga y Cirujana Vascular

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ESCLEROTERAPIA: qué es y para qué se utiliza?

La esclerosis es un tratamiento que consiste en la inyección de una sustancia química irritante dentro de una vena varicosa, que tiene como objetivo lesionar la capa más interna (denominada endotelio) de dicho vaso. Cuando se lesiona el endotelio, se desencadena una reacción inflamatoria que conduce a la transformación de dicha vena en un cordón fibroso o una cicatriz, que posteriormente se reabsorbe y desaparece.

Para que se produzca esta lesión, es necesario un tiempo de contacto suficiente de la sustancia esclerosante con el endotelio venoso, y aplicar esta sustancia en unas cantidades y concentraciones determinadas, por lo que suelen requerirse varias sesiones.

En condiciones óptimas, el vaso esclerosado desaparece completa y definitivamente, pero a veces, el aumento de la presión venosa, los puntos de fuga (las zonas donde las venas no dirigen la sangre en la dirección fisiológica) y otros factores, hacen que esta oclusión no sea definitiva, produciéndose la recanalización o reapertura del vaso.

Se trata de una técnica que lleva realizándose más de 150 años. En sus inicios, se infiltraban ácidos, yodo y taninos, pero debido a los efectos adversos que se producían, quedó relegada a un segundo plano, hasta el desarrollo de los esclerosantes de los que disponemos en la actualidad y gracias al aporte de un montón de médicos que investigaron las técnicas más efectivas, como Juan Cabrera, que patentó un método de obtención de microespuma a partir del esclerosante, y Lorenzo Tessari, que desarolló un procedimiento muy sencillo para la obtención de dicha espuma.

Existen múltiples agentes esclerosantes, y desafortunadamente ninguno logra una esclerosis definitiva sin presentar inconvenientes, ahora bien, en manos de un profesional cualificado, son fármacos muy seguros con muy baja tasa de complicaciones.

En nuestra clínica el que utilizamos fundamentalmente es el polidocanol, una sustancia detergente de potencia media comercializada por primera vez en 1950 como anestésico local, con muy pocas molestias en su inyección y, sobre todo, clínicamente muy seguro. Otros de los agentes que se utilizan son el Tetradecilsulfato de sodio, el Morruato sódico, y la Glicerina cromada, entre otros.

Hoy en día, la esclerosis es una herramienta segura y eficaz para el tratamiento de la patología varicosa, que tiene un amplio abanico de indicaciones, como:

  • Telangiectasias o arañas vasculares y varices de pequeño calibre
  • Varices residuales tras una cirugía
  • Varices recidivadas tras una intervención
  • Varices de malformaciones venosas
  • Terapia de urgencia de hemorragia por rotura de una variz
  • Varices en proximidades de una úlcera venosa o en fases avanzadas de la enfermedad venosa (lipodermatoesclerosis)
  • Varices en pacientes con clínica importante o alteraciones en la piel en los que no se recomienda un tratamiento quirúrgico

Las molestias postprocedimiento son prácticamente inexistentes, pudiendo retomar la actividad normal inmediatamente tras la sesión y siguiendo simplemente unos sencillos consejos como la deambulación o la utilización de medias compresivas.

Si tienes cualquier duda sobre este u otro tratamiento consúltanos, en Instituto Genève te atenderemos sin compromiso.

Dra. Silvia Maqueda Ara

Angióloga y Cirujana Vascular

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ME PESAN LAS PIERNAS, ¿PODRÍA TENER UN PROBLEMA VENOSO?

Clásicamente, se definía la insuficiencia venosa crónica como un aumento de la presión en las venas del tobillo, pero esta definición es confusa, sería como definir la lluvia como algo que moja el suelo.

Actualmente, la entendemos como una alteración de la función venosa normal, es decir, como la incapacidad del sistema venoso para asegurar un flujo de sangre unidireccional desde la periferia hacia el corazón, adaptado a las necesidades de drenaje de los tejidos, termorregulación y reserva hemodinámica del cuerpo.

La consecuencia de la enfermedad venosa crónica es que esa sangre al quedar acumulada, produce un aumento de la presión en las venas del tobillo, que acaba conduciendo a una serie de síntomas y signos como las bien conocidas arañas vasculares o telangiectasias, varices, sensación de pesadez o cansancio en las piernas, calambres, picor…

Los problemas venosos son unisex.

Existen situaciones en las que se produce una insuficiencia venosa “fisiológica”, pero afortunadamente, la contracción de los gemelos (nuestro “corazón” o bomba muscular) consigue contrarrestar ese aumento de la presión venosa en piernas.

Aquí van algunos ejemplos:

  • Permanecer de pie o sentado muchas horas: como ocurre en muchas profesiones: profesores, cocineros, oficinistas, peluqueros, camareros, enfermeros…
  • Disminución de la presión atmosférica: como se da en los viajes en avión, alpinismo…
  • Calor excesivo: porque produce la dilatación de las venas, como ocurre en determinados sitios o entornos laborales.
  • Embarazo: por compresión en los vasos de abdomen y pelvis, y alteraciones hormonales.
  • Sobrecarga o manejo de objetos pesados: por alteración del diafragma y los músculos abdominales.
  • Estreñimiento, sobrepeso y uso de ropa ajustada como fajas o corsés: por aumento de la presión intraabdominal.

Es en estas circunstancias donde recomendamos especialmente el uso de medias compresivas, ya que a efectos prácticos se comportan como esa bomba gemelar, “exprimiendo“la sangre desde las piernas de vuelta al corazón en contra de la gravedad, como si de un tubo de pasta de dientes se tratara.

Si tienes algún síntoma o signo de insuficiencia venosa crónica, contacta con nosotros.

No dudes en preguntarnos, en Insituto Genève somos especialistas en Cirugía Vascular.

Dra. Silvia Maqueda Ara

Angióloga y Cirujana Vascular